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Bodiversidad de páramo

Desde hace cinco millones de años, con el levantamiento final de la cordillera de los Andes, se dio inicio al proceso para la creación definitiva de los bosques andinos y, en la parte superior de estos, de los ecosistemas de páramo, por encima de los 3.000 metros sobre el nivel del mar (msnm). Las condiciones de clima, flora y suelos determinan su presencia en el norte de los Andes, desde el norte del Perú hasta Ecuador, Colombia y Venezuela, y aisladamente en Panamá y Costa Rica. Desde una perspectiva general, los páramos de Colombia se asimilan a áreas altas, frías, húmedas, nubladas y con vegetación abierta hasta arbustiva, dentro de la que se destacan los emblemáticos frailejones. En este capítulo se abordan, a manera de generalidades, algunos aspectos del clima, los suelos, la vegetación y la biodiversidad de los páramos en Colombia y se realizan algunas anotaciones sobre su uso actual.

Biodiversidad y endemismo

En toda el área de páramo habría, según Luteyn (1999), unas 3.400 especies de plantas vasculares y 1.300 especies de plantas novasculares. Rangel-Ch. (2000) menciona para Colombia 118 familias, 567 géneros y 3.380 especies y subespecies de Espermatofitas, y afirma que, al combinar estos con los datos de Luteyn, debe haber en toda la región de páramos 124 familias, 644 géneros y unas 4.700 especies. Las familias más ricas (números aproximados) son Asteraceae (100 géneros y 710 especies), Orchidaceae (57 géneros y 580 especies), Poaceae (40 géneros y 150 especies), Melastomataceae (12 géneros y 110 especies) y Bromeliaceae (7 géneros, 100 especies). Los géneros con mayor número de especies (números aproximados) son Epidendrum (105 especies), Espeletia (80 especies), Pleurothallis (80 especies), Diplostephium (75 especies), Miconia (65 especies), Hypericum (55 especies), Monticalia (55 especies) y Baccharis (55 especies) (ver también Cuatrecasas, 1986; Van der Hammen, 1998a; Van der Hammen y Cleef, 1986).

Aunque el número de géneros endémicos es bajo, el de especies endémicas resulta alto, hecho que está relacionado con la relativa juventud geológica del páramo. El endemismo específico para toda el área es alto, pero también para muchas de las zonas geográficamente aisladas. En Colombia, el primer grado de aislamiento es la separación por valles profundos de las cordilleras Occidental, Central y Oriental y el macizo de Santa Marta. Pero también en cada una de las tres cordilleras se encuentran áreas de páramo relativamente aisladas. Esto es válido especialmente para la cordillera Oriental, donde la especiación en ciertos géneros fue considerable como en los frailejones, tan típicos en los páramos colombianos y venezolanos, áreas en las que también se deben haber originado como género(s). El gran endemismo en los frailejones debe estar relacionado con el hecho de que sus semillas, al contrario de muchos otros géneros de Asteraceae, no tienen los “paraguas” para ser distribuidas por el viento y, por consiguiente, su distribución es más restringida.

La gran biodiversidad de los páramos está relacionada con la diversidad de condiciones ecológicas vinculadas con la geomorfología glaciar, que ha resultado en un gran número de diferentes asociaciones vegetales (diversidad beta), cada una con sus especies típicas.

Con relación a la fauna asociada a los páramos colombianos se han registrado 70 especies de mamíferos, entre los que se encuentran el puma (Puma concolor) y el oso de anteojos (Tremarctos ornatus). En cuanto a lagartos hay 11 especies y se encuentran 4 de serpientes; en anfibios, ranas y sapos existen 87 especies; las aves alcanzan un número de 154 especies y las mariposas, de 130 especies (Rangel-Ch, 2000; Van der Hammen, 1998a). Es evidente que de muchos grupos, como de insectos y otros artrópodos, la información es todavía insuficiente o inexistente, especialmente de grupos de mesofauna del suelo (como grupos de ácaros Oribatei y de Collembola).*

La vegetación

Se pueden diferenciar varias zonas de vegetación: el subpáramo, el páramo medio, el superpáramo y la zona nival. El subpáramo se encuentra bien desarrollado en la cordillera Oriental, aproximadamente entre los 3.300 y 3.800 msnm, mientras que lo está mucho menos en las otras cordilleras. Presenta una vegetación arbustiva con bosque bajo y una especie del género Arcythophyllum, que es en general presente y abundante. En el páramo medio se encuentran formaciones arbustivas, pero la vegetación es con frecuencia más abierta. De acuerdo con la precipitación se pueden tener categorías como páramo de gramíneas de macolla, en general del género Calamagrostis en áreas menos húmedas; páramo de bambúes del género Chusquea, en zonas más húmedas, y el páramo intermedio de macollas y bambúes; todos estos tipos de vegetación poseen especies de frailejones. En el superpáramo la vegetación se vuelve menos continua y las heladas nocturnas son frecuentes, lo cual influencia los suelos; entre las gramíneas abundan los géneros Agrostis y Festuca, así como Cerastium y Draba. Por encima de los 4.800 msnm se encuentra la zona nival, con muy poca o nada de vegetación, y con la presencia de glaciares.

En cuanto a comunidades o asociaciones de vegetación, se han descrito más de 300 unidades, zonales y azonales, pero con el tiempo se descri-birán seguramente muchas más, ya que hay una gran variedad de condiciones ecológicas, en parte debido a la geomorfología de origen glaciar. Como ya se mencionó, las diferencias de pluviosidad juegan también un papel importante. En la descripción de los tipos de vegetación se ha trabajado con la metodología, universalmente aplicada, de Braun-Blanquet que se basa, entre otras, en dominancia y especies características. Se diferencian asociaciones, que en un nivel más alto se juntan en alianzas. En la Figura 4 se muestran las alianzas reconocidas y descritas desde el bosque andino hasta el superpáramo para las tres cordilleras y Santa Marta. En la cordillera Occidental, menos alta que las otras, hay presencia en ambas vertientes de bosque altoandino (Desfontainio-Ilicion) que en algunos sectores alcanza los 3.800 msnm, y luego sigue vegetación zonal de páramo, el Hyperico- Chusqueion, hasta la altura máxima de más o menos 4.200 msnm. En la cordillera Central el bosque altoandino (Neurolepido-Oreopanacion) se extiende también hasta los 3.800 msnm, y le sigue vegetación de páramo medio (Festuco–Calamagrostion y Cerastio–Calamagrostion), hasta aproximadamente 4.400 msnm, para luego pasar a vegetación de superpáramo (Festuco-Agrostion y Agrostio-Cerastion).

En la cordillera Oriental (región del Sumapaz) se encuentra bosque altoandino con Weinmannia reticulata, en la vertiente occidental, y Neurolepido-Miconion en la vertiente oriental hasta los 3.600 msnm; por encima de esta cota hay páramo medio (Rhynchosporo- Espeletion y Hyperico-Chusqueetum). Entre los 4.050 y 4.150 msnm comienza la vegetación de superpáramo (Oreomyrrhido-Azorellion). En la Sierra Nevada del Cocuy, la vegetación de superpáramo es mucho más extensa ya que comienza entre 4.200 y 4.300 msnm, y llega hasta la zona nival, aproximadamente a 4.800 msnm.

Una descripción detallada de la vegetación de páramo encontrada en cuatro áreas de transectos (cordillera Occidental, Central, Oriental y Sierra Nevada de Santa Marta), se presenta en la serie Estudios de ecosistemas tropandinos (Van der Hammen et al., 1983, 1984, 1989, 1995, 2003, 2005 y 2007 (en prensa)).

En el transecto del flanco norte de la Sierra Nevada de Santa Marta, la vegetación de subpáramo originalmente comenzaba a 3.300 y se extendía hasta los 3.800 msnm (Hyperico-Calamagrostion); continuaba el páramo medio (con Luzulo–Calamagrostion) hasta los 4.300 msnm, y aproximadamente desde esta cota hacia arriba se encontraba la vegetación de superpáramo.

En cuanto a vegetación azonal, existe una gran variedad y cantidad de comunidades/asociaciones, especialmente de pantanos. En primer lugar están los tipos de turberas con dominancia del musgo Sphagnum, que se encuentran aproximadamente entre los 3.000 y 3.800 msnm, para luego, de manera ascendente, ser gradualmente reemplazados por turberas de almohadillas, con Plantago rigida o Distichia muscoides. En las orillas de las lagunas se puede encontrar vegetación pantanosa con especies de Cyperaceae, entre otras, y propiamente en las lagunas puede haber vegetación semisubacuática con Isoetes spp. y otras.